La alianza entre la FAO y la empresa ecuatoriana El Ordeño comenzó en el año 2016, en el marco de la implementación del enfoque Ganadería Climáticamente Inteligente (GCI). Mediante una estrecha cooperación entre el Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG) y el Ministerio del Ambiente (MAE), y con el apoyo financiero del Fondo para el Medio Ambiente Mundial (GEF), la Representación de la FAO en Ecuador promovió activamente la participación de empresas privadas como aliados en la implementación del enfoque de Ganadería Climáticamente Inteligente, a través de un proceso de diálogo e intercambio de conocimientos. Como parte de este esfuerzo, a principios de 2019, se estableció una alianza estratégica con El Ordeño, una importante empresa alimentaria, con el fin de promover las capacidades locales de técnicos y productores en las áreas de trabajo de la compañía. La colaboración tuvo dos etapas. La primera consistió en el desarrollo de un proyecto piloto en la Sierra, al norte de la provincia de Pichincha (cantón Cayambe): en este territorio, existen alrededor de 92 500 cabezas de ganado, siendo la actividad principal la producción de leche. En este contexto se adaptaron y validaron herramientas de diagnóstico participativo, identificando buenas prácticas productivas y se estimó un escenario de emisiones de Gases de Efecto Invernadero (GEI), y los equipos técnicos de la empresa fueron capacitados para el manejo de las herramientas de monitoreo y el diagnóstico de sistemas productivos. En un segundo momento, con la participación de 2 400 pequeños ganaderos, se implementaron procesos de fortalecimiento de capacidades sobre buenas prácticas productivas que permitieron mejorar la calidad y la sostenibilidad de la ganadería lechera. El impacto de esta alianza permitió optimizar la capacidad productiva de los ganaderos con un enfoque de adaptación y mitigación al cambio climático, ampliándose a otros beneficios, como un incremento en la rentabilidad de su producción y una notable mejora en la calidad del producto, contribuyendo a garantizar la seguridad e inocuidad alimentaria para sus familias y su comunidad. Los productores que participaron de esta iniciativa elevaron sus niveles de producción de 6 a 7 litros diarios (el promedio a nivel nacional) a 17 litros diarios por vaca, duplicando sus ingresos económicos con un sistema productivo más eficiente y sostenible. Durante una visita de la FAO a la zona, se pudo evidenciar junto al CEO de la empresa El Ordeño, Juan Pablo Grijalva, y equipos técnicos de ambas instituciones, que las prácticas de GCI impulsaron procesos de empoderamiento y organización de los productores, favoreciendo nuevas inversiones y colaboraciones entre ellos, y dando lugar a un mayor intercambio de conocimientos, insumos o prácticas como la inseminación artificial para lograr el mejoramiento genético de su ganado. Para la empresa El Ordeño adoptar del enfoque GCI contribuyó al proceso de convertirse en una “Corporación B”, un tipo de empresa que, a través de su participación en el mercado, ofrece soluciones concretas a problemas sociales y ambientales por medio de altos estándares de calidad y transparencia, adquiriendo responsabilidades corporativas vinculantes con la sociedad. Esta certificación les permitió ofrecer a sus clientes una nueva generación de productos alimenticios sostenibles, orientados a consumidores responsables y conscientes sobre el origen de sus alimentos, con efectos positivos en el ámbito socioeconómico y ambiental. Además, la asociación de la FAO con el sector privado proporcionó una plataforma sólida para garantizar la sostenibilidad de la cadena ganadera en el país y la ampliación del enfoque de Ganadería Climáticamente Inteligente, a través del fortalecimiento de la gestión del conocimiento. Esta experiencia demuestra que la investigación, la innovación y el desarrollo son útiles para el sector privado: adaptar, validar y entregar herramientas que permitan a las empresas diferenciarse como promotoras de un sistema de producción sostenible ayuda a crear una poderosa plataforma de colaboración. Asimismo, la generación de datos cuantitativos representa una excelente herramienta para los productores. Les ayuda tomar decisiones informadas que contribuyen a mejorar su productividad e ingresos, convirtiéndose en un incentivo para acoger buenas prácticas propuestas con aportes evidentes en términos de rendimiento y calidad. Si bien el gobierno del Ecuador ha considerado el enfoque GCI dentro de la política pública pecuaria, equilibrar la perspectiva social, económica y medioambiental requiere la participación del sector privado. Las asociaciones público-privadas han demostrado que pueden incidir de manera positiva en los patrones de producción y consumo con un enfoque de derechos y sostenibilidad, promoviendo el desarrollo del país. Gracias a un trabajo articulado de múltiples actores, se ha generado un entorno propicio y las condiciones adecuadas para que el Ecuador, próximamente, inicie el proceso de preparación de una Acción de Mitigación Nacionalmente Apropiada (NAMA por sus siglas en inglés) en la cual se ha incorporado el enfoque GCI. Esto representará una gran oportunidad para escalar esta iniciativa a nivel nacional en la cual la participación de organizaciones privadas será fundamental. Es un llamado a la acción, donde las empresas podrán generar y orientar sus inversiones hacia sistemas productivos más sostenibles, eficientes y rentables para los productores, sus familias y los proveedores de toda la cadena alimentaria, reconociendo que el desarrollo económico y la conservación del medio ambiente van de la mano. Fuente: FAO