Para muchos, el refresco de jengibre, el té de jengibre o las galletas de jengibre son artículos básicos habituales en el hogar. Viene de lejos la reputación mundial de esta isla caribeña por su excelente jengibre, de potencia y acritud conocidos, pero la industria se ve amenazada. La podredumbre del rizoma del jengibre lleva años devastando la producción en toda la isla, llegando a obligar a muchos agricultores a abandonar por completo la producción de jengibre. La enfermedad se propagó hasta el punto de que de 2015 a 2018 la producción de jengibre en Jamaica descendió a casi la mitad. Sin embargo, una agrupación de héroes de la alimentación de los sectores público y privado conocida con el nombre de Grupo de Trabajo del Jengibre han colaborado para revitalizar la industria y devolver al jengibre jamaicano su prominencia en el mercado mundial.

La recuperación del jengibre jamaicano

Con la ayuda de la FAO, el Grupo de Trabajo del Jengibre confeccionó una estrategia a largo plazo para reavivar la industria. El mayor éxito obtenido por el Grupo hasta la fecha ha sido la introducción de un programa de certificación comercial que contribuye a garantizar la cantidad, la calidad y la diversidad de los productos de jengibre jamaicanos y ofrece seguridad e incentivos a los compradores locales e internacionales. El programa de certificación presenta dos beneficios principales. En primer lugar, exige a los cultivadores de jengibre el uso de material de plantación limpio y exento de la enfermedad y buenas prácticas en las explotaciones para reducir al mínimo el riesgo de que las plantas se infecten mientras crecen. La enfermedad se ha propagado ampliamente porque muchos agricultores de Jamaica plantaban jengibre enfermo en sus campos sin saberlo. El nuevo programa de certificación garantiza que el material de plantación esté exento de la enfermedad y que los viveros y explotaciones participantes donde se obtengan productos certificados respeten protocolos de seguridad para que la incidencia de la enfermedad quede reducida al mínimo en las sucesivas fases del proceso. En segundo lugar, el programa de certificación garantiza la calidad y el origen del jengibre, lo cual fomenta la confianza de los compradores y eleva el valor del jengibre en el mercado mundial. El programa se dedica actualmente a incorporar en la certificación un sistema de rastreabilidad para fomentar aún más la confianza. “Gracias a la creación de un programa de certificación del jengibre provisto de un sistema de rastreabilidad sabremos quién compra nuestro producto y podremos lanzar oficialmente la marca Jamaican Ginger (“Jengibre Jamaicano”), lo cual generará un mercado especializado y buenos precios para un producto auténtico. Se beneficiarán de ello todos los eslabones de la cadena de valor”, afirma Michelle Sherwood, presidenta del Grupo de Trabajo del Jengibre. En el marco de las siguientes medidas del programa, la FAO está ayudando al Ministerio de Agricultura y Pesca de Jamaica a producir jengibre exento de la enfermedad a partir de cultivo de tejidos. La FAO ha reformado un invernadero que ofrece las condiciones necesarias para este proceso, lo cual permite obtener en viveros nuevas plántulas exentas de la podredumbre antes de que los agricultores las compren con fines de cultivo. También se han introducido nuevas tecnologías que reducirán hasta un 75 % el costo del material de plantación que los agricultores deben comprar cada año. Desde hace un par de años la FAO también ha impartido a organismos públicos, trabajadores de viveros y agricultores sesiones de capacitación en buenas prácticas agrícolas para aumentar la producción de jengibre limpio exento de la enfermedad. La FAO también ha capacitado ya a dos organismos gubernamentales del Ministerio de Agricultura y Pesca para que presten apoyo técnico. El personal capacitado de estos dos organismos procederá ahora a capacitar a trabajadores de los viveros y a agricultores para que respeten los protocolos indicados a fin de controlar la enfermedad.

Rumbo a la comercialización

Junto con el equipo de la FAO, el Ministerio ha promovido el modelo de certificación comercial no solo ante los productores y cultivadores de jengibre, sino también ante los elaboradores locales. Resulta más caro a los agricultores invertir en el modelo de certificación, por lo que, para alentarlos a tomar parte en él, el proyecto ha comenzado a captar posibles compradores de jengibre fresco. De ese modo, los agricultores saben a quién van a vender el producto incluso antes de plantarlo, lo cual los convence de que conviene invertir en las prácticas de producción mejoradas. Los elaboradores locales también perciben beneficios, pues saben que los agricultores que plantan jengibre certificado obtendrán mayor rendimiento, y tienen garantías de poder comprar una cantidad del producto suficiente para que su empresa opere sin contratiempos. A fines de mayo habían conseguido suscitar el interés de agricultores y del sector privado, y se avecinaba la concertación de varios acuerdos. “La mayor colaboración entre organismos del sector público ha generado en el sector privado una mayor sensación de seguridad y voluntad de invertir en la industria”, afirma Gusland McCook, Director General Interino de uno de los ministerios del gobierno que participan. Sin embargo, desde que se declaró la pandemia de la enfermedad por coronavirus (COVID-19) se han detenido las actividades de comercialización, y las restricciones a la circulación han perturbado las actividades agrícolas y de los viveros, lo cual pone en peligro el avance del proyecto. Con todo, incluso en medio de estas perturbaciones un equipo diverso y cada vez más extenso de asociados de los sectores público y privado han seguido colaborando virtualmente en el impulso de la producción del jengibre jamaicano. Al cabo de seis meses, la COVID-19 ha resultado ser para Jamaica la prueba de fuego a efectos de gestionar diversos riesgos imprevistos a lo largo de la cadena de valor, velando a la vez por que prosiga el desarrollo; la prueba ha quedado superada con éxito. La producción efectiva de jengibre ha aumentado gracias a la capacitación técnica, que ha alentado a los productores a invertir en la producción a gran escala de jengibre certificado y ha propiciado una impresionante coordinación entre todos los asociados del sector público. Actualmente cinco organismos públicos distintos colaboran en el marco de este programa común de certificación. La podredumbre del rizoma del jengibre no se eliminará de la noche a la mañana, pero en virtud de las alianzas de colaboración entre los sectores público y privado ya se han obtenido abundantes beneficios. Gracias al nuevo programa de certificación está previsto que la tasa nacional de rendimiento se doble pasando de 12 a 24 toneladas por hectárea, con lo cual el rendimiento recuperará su nivel anterior a la enfermedad. Está claro que, si queremos contar con sistemas alimentarios más sostenibles en todo el mundo, la colaboración es esencial. Por conducto de la alianza que une desde hace un par de años a la FAO y al Grupo de Trabajo del Jengibre, los cultivos de jengibre de Jamaica se gestionan actualmente de forma más sana y sostenible, con lo cual la industria del jengibre jamaicano puede recuperarse mejor y queda encarrilada hacia el éxito. Fuente: FAO