Según el Servicio de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa), la carne apta para el consumo humano es firme, elástica y con olor a fresco. La aparición de coloraciones anormales (marrón oscuro), la mucosidad superficial, y el mal olor son indicios de carne alterada.

Consejos para tener en cuenta:

  • Al realizar las compras, se debe verificar que las carnes se encuentren en envases perfectamente cerrados, sin pérdidas de líquidos que puedan contaminar otros alimentos.
  • Al cocinar carne cruda, hay que asegurarse de que no esté en contacto con otros alimentos ni que el líquido que desprenda quede en la mesada ni utensilios. La cocción de la carne durará hasta que no queden partes rojas o rosadas en su interior.
  • No se deben usar los mismos utensilios y elementos para manipular carne, alimentos crudos y los listos para consumir, sin previo lavado.
  • Al descongelar, la carne pasará siempre del congelador o freezer a la heladera, con tiempo prudencial y solamente sacarla de la heladera al momento de la cocción.

Fuente: Revista SuperCampo