El té kombucha es una de las bebidas del momento. También conocido como hongo de té u hongo chino (aunque hay quien sitúa también su origen en Japón o en Rusia), se trata en realidad de una bebida fermentada con un ligero sabor ácido obtenido a su vez de un té endulzado fermentado por la acción de una colonia que tiene, entre otros microorganismos, bacterias y levaduras. Este complejo proceso da como resultado una bebida que tiene una pequeña proporción de alcohol etílico (inferior a un 0,5% en cualquier caso) y varios ácidos (de ahí su sabor), así como cafeína procedente del té negro. Dependiendo también del té que se utilice como base, sus propiedades pueden cambiar ligeramente. En cualquier caso, al té final se le suelen añadir otras bebidas e ingredientes, como el azúcar (para encontrar el balance correcto entre dulzura y acidez), diferentes siropes o zumos de cítricos, para dar con el sabor que queremos obtener de una fermentación que, en caso de realizarla en casa, conllevará un proceso cuyo curso deberemos dejar discurrir durante al menos diez días. Beneficios, propiedades y posibles inconvenientes de la kombucha Otro de los motivos por los que el té kombucha está tan de moda es por la polémica que ha surgido en torno a una bebida que tiene unos defensores que creen en sus propiedades terapéuticas y otros detractores que advierten de los posibles y supuestos daños que puede provocar. En el primer grupo, el de las propiedades de la kombucha, habría que destacar cómo, supuestamente también, actúa como protector de la flora intestinal, además de sus propiedades para ayudar a la digestión, además de ser una bebida antibiótica, antioxidante y antibacteriana. En el otro lado de la balanza, se desaconseja el consumo de kombucha a personas con enfermedades hepáticas y renales, así como a pacientes diabéticos y a aquellas personas que tienen un sistema de inmunidad débil. Existen casos aislados en diferentes puntos del mundo que recogen problemas gastrointestinales, alteración de glóbulos blancos o cuadros de fiebre, nauseas y vómitos después de una ingesta prolongada en el tiempo. Por último, cabe señalar que mientras en la Unión Europea se permite su comercialización y venta, hay otros países en los que la kombucha está prohibida.