Una de las medidas más comentadas dentro de las tomadas para el control de la pandemia ha sido el de los cierres y restricciones a la hostelería. Como lugares de reunión de personas no convivientes, los bares y restaurantes, especialmente en sus espacios interiores, se han señalado como lugares de riesgo. ¿Es así? ¿Qué sabe la ciencia al respecto, más de un año después de que empezase la pandemia?

Visitar bares y restaurantes puede aumentar tu riesgo de contraer y espacir la COVID-19, según los CDC

En esta página web en la que se explican los riesgos asociados con el COVID-19 de distintas actividades, los Centros de Control de Enfermedades de Estados Unidos (CDC) explican que un estudio indica que los adultos que han dado positivo en la enfermedad tenían el doble de posibilidades de haber estado cenando en un resturante en los días previos que los que dan negativo.

Hay varios factores que explican cómo estos espacios aumentan el riesgo de contraer y contagiar la COVID-19:

  • Personas no convivientes se reúnen en el mismo sitio
  • Comer y beber requiere quitarse la mascarilla
  • Si comemos en interiores, las corrientes de aire de bares y restaurantes pueden transportar las gotículas más allá de 2 metros. La mala ventilación aumenta el riesgo porque hace que el virus se acumule en el aire.
  • En bares y restaurantes es difícil mantener una distancia de dos metros con otras personas.
  • En muchos bares y restaurantes hay que elevar la voz para que tus acompañantes te oigan, esto aumenta la producción de aerosoles que pueden contener el virus
  • El consumo de alcohol afecta a nuestro criterio y puede hacer más difícil que se cumplan las medidas de seguridad.

El documento termina recomendando el llevar la comida a domicilio y consumirla con personas convivientes como la forma más segura de consumir productos de estos establecimientos.

 

Ninguna medida sola es suficiente, pero el cierre de la hostelería es de las más eficaces, según un estudio

No es el único estudio que obtiene conclusiones similares. En esta revisión de distintos estudios, publicada de momento a modo de preprint (es decir que no ha pasado aún la necesaria revisión por pares lo cual ni invalida sus resultados pero hace necesario tomarlos con cautela), los autores analizan la evidencia epidemiológica sobre el rol de la hostelería en la transmisión de la COVID-19.

Los investigadores explican que “se han encontrado resultados consistentes a través de los distintos estudios que demuestran que el cierre de los espacios de hostelería está entre las medidas más efectivas para reducir el impacto de la COVID-19“. “También hemos encontrado apoyo para medidas que limiten su capacidad y mejoren su ventilación cuando se considere la reapertura de estos espacios”, añaden.

En Maldita.es ya hemos explicado que ninguna medida por sí sola es suficiente para frenar al coronavirus, pero también que el cierre de los bares es una de las más eficaces. Un artículo científico publicado en la revista Nature Human Behaviour en noviembre de 2020 elaboró un ranking de las medidas con un mayor impacto en el freno de la pandemia, y según sus conclusiones, la clausura de espacios en los que se reúnen grupos de personas durante un periodo prolongado de tiempo es una de las restricciones más eficaces. Eso supone, entre otros, el interior de los bares y restaurantes.

Según los resultados de ese estudio, el contagio por coronavirus es hasta 18 veces más probable en lugares cerrados que en espacios al aire libre, tal y como ya os hemos contadoEsta diferencia tiene que ver con la posible transmisión aérea del coronavirus a través de aerosoles (especialmente si el lugar no está bien ventilado). 

Estas medidas ya han mostrado su efectividad con otras crisis sanitarias. Por ejemplo, un estudio sobre los cierres de escuelas, cines y restaurantes durante 18 días y otras medidas de distancia social en México durante la pandemia de gripe A en 2009 los asoció con una reducción de entre el 29% y el 37% de la tasa de transmisión de esta enfermedad. En Maldita.es también os hemos explicado cómo el distanciamiento social frenó en 1918 la propagación de la mal llamada “gripe española”.

El virus se expande por un restaurante mal ventilado en pocos minutos

Como ya hemos comentado, la ventilación es un factor clave que aumenta o disminuye el riesgo de contagio en espacios donde éste ya es significativamente alto, como los restaurantes o los bares. Pero la ventilación no debe entenderse como el simple movimiento del aire dentro de un espacio cerrado, sino que debe hacerse siguiendo unas pautas donde se favorezca la renovación del aire, como por ejemplo manteniendo una ventilación cruzada. Si no, el riesgo no solo no se reduce, sino que podría aumentar. En este artículo damos algunos consejos para ventilar un espacio de la forma más eficaz.

Una investigación publicada en noviembre de 2020 analizaba cómo una corriente de aire en un entorno mal ventilado puede desplazar el coronavirus más allá de los 2 metros de distancia en menos de 5 minutos, utilizando como modelo un restaurante. Teniendo en cuenta que en un bar o restaurante es común pasar más de 5 minutos sin mascarilla cuando se come o se bebe, el riesgo de contagio incluso aunque se mantenga esa distancia de seguridad, aumenta.

 

Fuente: maldita.es