Antes de que alimentos como la carne lleguen al establecimiento final deben pasar un sinfín de controles y protocolos para garantizar que están en perfecto estado y que no cuentan con ningún elemento atípico que puedan poner en riesgo a la sociedad. Para ello, las empresas que comercializan este tipo de productos establecen sistemas de análisis de peligros y puntos de control críticos. Un método científico que permite abordar el control y disminuir los riegos en los productos alimenticios. Además dichos productos se envasan en atmósferas protectoras, una técnica mediante la que se garantiza una conservación más prolongada de los alimentos envasados sin necesidad de añadir conservantes químicos o estabilizadores. Para ello, las diferentes empresas envuelven el producto en una mezcla óptima de oxígeno puro, dióxido de carbono y nitrógeno en un envase de barrera alta o permeable. De esta manera, la mezcla de gas permite garantizar la respiración de cada alimento envasado. Las almohadillas de celulosa Entre todos los elementos que ayudan a la conservación de los distintos alimentos también podemos encontrar una almohadilla de color blanco presente en cada vez más envases de carne y otros alimentos como el pescado. Un elemento, creado a partir de celulosa, que suele estar húmedo y manchado cada vez que extraemos la carne o el pescado de la bandeja. Según explica el doctor en ciencia y tecnología de los alimentos Miguel Ángel Lurueña Martínez, estas almohadillas de color blanco se utilizan simplemente para absorber el jugo que se desprenden de los distintos alimentos. Gracias a ello, mejoran la conservación del producto y, por otro lado su aspecto. A pesar de que algunas personas piensen que estos papelitos contienen todo tipo de sustancias para conservar la carne, tan solo son almohadillas de celulosa, tal y como revela la farmacéutica y especialista en I+D de la industria alimentaria, Gemma del Caño: “Las almohadillas absorbentes que están en las bandejas de carne son de celulosa. Absorben líquidos mejorando la seguridad, ya que ayudan a que crezcan menos bacterias. Mejoran el aspecto del producto y por supuesto, son aptas para el contacto con alimentos y absolutamente seguras”. En definitiva, la almohadilla de celulosa presente en las bandejas tienen una función de protección del producto. A pesar de que pueda parecer un elemento meramente estético, puede llegar a ser muy importante porque absorben los líquidos del producto en cuestión y reduce la posibilidad de que crezcan bacterias en la bandeja. A la hora de reciclar este producto, la farmacéutica recomienda -dado que es biodegrabable- que lo depositemos en el cubo de orgánicos.