Cría de Codornices
Para Pequeños Productores

En ocasiones la avicultura tiende a agotarse en las especies tradicionales como gallinas, patos o gansos.  Muchas veces encontrar una alternativa puede resultar ventajoso para aquellos productores que buscan extender su mercado.  La cría intensiva de codorniz japonesa para huevos y carne es una opción acertada si se desea invertir poco capital para obtener buenas ganancias en un tiempo relativamente corto.

La Codorniz

Pertenece al grupo de las gallináceas.  Son aves de pequeño tamaño, altamente precoces, que alcanzan la madurez sexual en un breve período de tiempo que suele oscilar entre los 35 a 42 días.

El período de incubación está en torno a los 16 días, nacen con un peso aproximado de 10 gramos, de un huevo de forma ovoide de 3 centímetros de longitud por 2,5 de ancho.  A las 8 semanas de su nacimiento, las hembras tienen un peso de 150 gramos y los machos de 120, con un consumo medio de unos 500 gramos de pienso por animal.  Una vez alcanzado este peso, los animales están dispuestos para su sacrificio y posterior comercialización.

Condiciones Ambientales

La codorniz no es muy exigente en cuanto a condiciones ambientales se refiere, aunque en su explotación doméstica se obtienen mejores resultados en zonas cuyo clima está entre los 18 hasta 30 grados centígrados con ambiente seco.

Son muy sensibles a las temperaturas frías, por lo que no se recomienda su explotación en zonas con bajas temperaturas, especialmente por las noches.

Las jaulas deberán estar en sitios abrigados y sin corrientes de aire.  La mejor ubicación es un lugar fresco pero con buena iluminación.  En la medida de lo posible, es conveniente que reciban algo de luz por la mañana temprano.  En climas cálidos se maneja la temperatura con ventiladores eléctricos, colocándolos preferentemente en zonas elevadas para evitar corrientes directas sobre los animales.  El uso de cortinas puede emplearse para proveer de un medio ambiente óptimo (ver más adelante Sistemas de apertura y cierre de cortinas).

Todos éstos detalles han favorecido la impulsión de la cría en países sudamericanos, ya que éstos disfrutan de una temperatura e iluminación óptimas para la cría de dichos animales, disminuyendo el costo de producción debido al ahorro energético y estructural de sus instalaciones.

Instalaciones y material

Para lograr una buena crianza la elección del lugar es lo más importante.  Le acosejamos reacondicionar lugares o aprovechar espacios que antes tuvieron otro uso.  Resultan ideales los tinglados con posibilidades de cerramiento, galpones o habitaciones.  Cuando se instala el cobertizo de alojamiento, debes tenerse en cuenta ciertas condiciones de luminosidad, ventilación y humedad.

Recordar que el reflejo de la luz del sol estimula la fijación del calcio en los huevos.

El terreno para ubicar la granja debe estar lo más alejado posible de casas de habitación, de otras granjas y futuros centros urbanos, turísticos, etc., para evitar, entre otras cosas, el contagio de enfermedades entre animales y hacia el ser humano.

En todo momento es necesario disponer de electricidad y agua potable para cumplir con las necesidades fisiológicas de las aves y limpieza.

El equipo y calidad de construcción de un galpón, depende de las condiciones climáticas del lugar, de la finalidad de la producción y de los medios económicos con que se cuente.

La construcción ideal de un galpón debe tener un zócalo o pared de bloques de concreto con un mínimo de 60 a 80 cm de altura, sobre el cual se coloca los horcones de madera o “perlings” de 1,20 m; para una altura total de 1,80 m, desde el piso hasta la solera.  El espacio abierto de la pared se forra con malla metálica (tipo ciclón o soldada), con huecos de unos 2,5 cm.

El piso puede ser de tierra, aunque por razones sanitarias es preferible chorrear una capa de concreto, que permita efectuar una buena lavada.  El material más recomendable para la cubierta del techo es el zinc corrugado, por su mayor durabilidad y facilidad de colocación.

El tipo de galpón se debe ajustar a la actividad (crianza / desarrollo o crianza / producción de huevos) y al número de animales que se desea tener.  Cuando el galpón tiene más de 6 m de ancho, se recomienda el techo a 2 aguas, para que no sea muy alto y le brinde una mayor protección al impedir la entrada de lluvia y viento.

Si no se tienen los conocimientos básicos de construcción, es mejor consultar con algún técnico que pueda dibujar el plano como en el diagrama 1.  Lo lógico, en todo caso, es que no haya desperdicio de materiales.  Hay que tratar de utilizar la mayoría de los materiales en las mismas dimensiones en que se comercializan.  En zonas de clima caliente se deben alojar unas 5 codornices por metro cuadrado, mientras que en el clima frío se puede tener una densidad de aves de 6 o 7 por metro cuadrado.

La instalación de jaulas define el éxito o el fracaso del manejo de la crianza y explotación de las codornices.  Las jaulas están construidas con materiales tan resistentes como el acero y el hierro galvanizado.  El enrejado es vertical y en el frente se encuentra una puerta accionada por resortes que permite la comodidad al manipular las aves.  El piso también compuesto por una reja metálica, posee un declive del 1% para lograr que los huevos se deslicen hacia el sostén exterior de cada compartimiento.

Las rejillas del piso de las jaulas no pueden tener menos de 10 mm de separación, aunque tampoco es recomendable que dicha abertura sea muy ancha, ya que los animales pueden introducir sus patas y auto provocarse lesiones de gravedad.

Las dimensiones de las jaulas están normalizadas, de manera tal que puedan ubicarse unas encima de las otras.  En cada unidad lo ideal es albergar 20 animales en 1,20 m de largo por 0,80 m de ancho y 0,40 m de alto.  Una batería compuesta por 6 jaulas (llamadas BOC) puede ubicarse fácilmente en 1,50 m.  Están diseñadas especialmente para que el alimento y los excrementos no tengan contacto entre sí.  Poseen además, sistemas de bebederos automáticos que se conectar a una red de agua corriente.

La capacidad por metro cuadrado es de unas 60 codornices.

Para cada 1000 aves en jaula se necesitan 35 metros cuadrados, haciéndose módulos de 5 pisos y dejando corredores de 1,25 m entre líneas de producción.    Las bandejas estercoleras, comederos y bebederos plásticos son los más recomendados desde el punto de vista higiénico.  Hay sistemas automáticos que eliminan el estiércol en forma mecánica y recolectan los huevos, ahorrando mano de obra y tiempo.

Los trabajos diarios de revisión, limpieza y lavado de los bebederos, así como evacuación de excrementos y recolección de huevos debe hacerse todos los días a la misma hora, preferiblemente a primera hora de la mañana.

Un bebedero de copa por cada 15 ponedoras es el punto perfecto.

La persona encargada del manejo de las aves debe ponerse todos los días una vestimenta de color igual o parecido para provocar el acostumbramiento de las aves a él.

El manejo debe ser tranquilo, lento y en silencio.

Se recomienda 4 machos para cada 1000 ponedoras, para que con su canto estimulen la postura y tranquilicen al plantel.

Aparatos más comunes en una explotación avícola:

  • Conservador: Sirven para el almacenamiento de los huevos antes de su incubación.
  • Incubadora: Máquina en la que se efectúa el desarrollo del embrión.  Hay 2 grandes grupos: las horizontales con una única bandeja de incubación y las verticales con varias bandejas.
  • Nacedora: Se efectúa el crecimiento del pollo.  A menudo está incorporada a la incubadora.
  • Criaderos: Baterías con calefacción donde se realiza el crecimiento del pollo de la codorniz.  Hay criaderos horizontales y verticales.
  • Baterías de Cría: Están destinadas a los adultos.  Hay 2 grandes grupos: las de reproducción, donde los animales se reproducen y ponen, y las baterías de engorde, donde son alimentados hasta su sacrificio.

Sistemas de apertura y cierres de cortina

En el dibujo debajo pueden observarse los detalles de un sistema rápido de abertura o cierre de cortinas. Este sistema consta de un cable de acero de 4 mm sostenido en cada extremo del galpón por una roldana de fundición de 4 pulgadas.

En uno de los extremos del cable se coloca un contrapeso y en el otro una rnanivela (un simple rodillo con manija o bien con un sistema de multiplicación de fuerza mediante engranajes). Cada 1,80 m debe colocarse una roldanita o un gancho de hierro de 6 mm recubierto en la parte curva con una manguera plástica por donde pasan las cuerdas de poliéster que unen la cortina al cable de acero. A través del doblez que la cortina debe poseer en la parte superior se pasa un hierro de 8 mm o caño fino sobre el cual se atan las mencionadas cuerdas cuando la cortina está totalmente baja.

De este modo, al accionar la manivela, en pocos segundos puede cerrarse o abrirse todo el lateral de un galpón. Para sujetar la cortina y evitar que se rompa cuando hay viento conviene colocar tiras de contención cada 1,80 metros, ya sea en posición vertical o en forma de X.

  1. Crique.
  2. Roldana.
  3. Madera.
  4. Roldanita.
  5. Cable de acero.
  6. Rienda.
  7. Cuerda de poliester.
  8. Contrapeso.
  9. Cortina de arpillera plástica.
  10. Varilla longitudinal de hierro de 8 mm. de diámetro.